ANOCHE SE ME APARECIÓ MANUEL GIL COMO UN JEDI RESUCITADO

Anoche tuve un sueño muy extraño, de esos que rozan lo absurdo. Tan surrealista que, en una parte del mismo, apareció Manuel Gil como si fuera un Jedi resucitado. Con ese aspecto fantasmal envuelto en un aura azul aconsejándome cosas que no logro recordar.


Quizá todo fue porque hace poco se ha cumplido el primer aniversario de su fallecimiento, y desde Comillas, su universidad, sacaron un monográfico homenaje: Vol. 80 Núm. 156 (2022): Manuel Gil Parejo: el compromiso por el trabajo social | Miscelánea Comillas. Revista de Ciencias Humanas y Sociales Me dio por leerlo, esas cosas frikis, y quizá la cosa derive de ahí. Sea como fuere, al final acabé meditando sobre mi propia historia con Manuel y descubriendo en el rastro de las redes sociales que, curiosamente, él utilizaba en bastantes ocasiones chascarrillos de la Guerra de las Galaxias.



La primera vez que me encontré con Manuel (sé que sus amigos le llamaban Manolo, pero yo siempre le llamé Manuel) fue a finales de julio de 2008, en la antigua sede del Consejo General del Trabajo Social, en la madrileña calle de la Reina Victoria 37. Mari Carmen, una antigua compañera que llevaba veinte años en el Consejo me dijo: - “Si alguien conoce bien la historia de la organización colegial en España ese es Manuel”- De hecho, era el autor de un libro que tendría que estar en abierto y ser lectura recomendada en la formación académica del trabajo social: El protagonismo de la organización colegial en el desarrollo del trabajo social en España. (2004). Obra publicada, y ya descatalogada, por el Consejo General del Trabajo Social y la antigua editorial Siglo XXI. Este libro muestra claramente que Manuel fue un gran defensor de la estructura colegial en la que volcó tiempo y compromiso.


Aquel verano vino como investigador a la sede del Consejo General. Yo apenas llevaba un año trabajando y acababa de salir de un archivo por lo que me encargaba de reorganizar el fondo documental del Consejo. Me tocó servirle la documentación que pedía: principalmente las actas de las Asambleas Generales Ordinarias y Extraordinarias del Consejo General del Trabajo Social comprendidas entre 1987 y 1997.


En aquellos días pasé bastante tiempo tratando de ayudarle en la búsqueda de la documentación que necesitaba para su investigación. He de decir que conectamos desde el principio principalmente por dos motivos: su gran sentido del humor y nuestra pasión por la historia. En el futuro volví a coincidir en varias de sus búsquedas, pero gracias a aquel primer encuentro se fraguó una cómplice camaradería.


Saltamos en el hiperespacio: mayo de 2009. Se celebraba el XI Congreso Estatal de Trabajo social en Zaragoza bajo el lema: sentido y sentidos. Yo estaba en el stand del Consejo. Con ministras y políticos sobrevolando la escena. Todo el mundo tirándose de los pelos y Manuel aparece con su gorro de pesca y un atuendo silvestrista más adecuado para coger espárragos que para un Congreso. Yo me partía de la risa: - “vengo de dar una vuelta antes de que haga calor”- me decía con su acento extremeño. En realidad, se pasaba por el stand para retirar los ejemplares descatalogados de su libro “La organización colegial” que tras la quiebra de Siglo XXI habían quedado fuera del mercado. Olvidados en un almacén como tantos otros libros de trabajo social. Era la época en las que se hacían tres mil ejemplares del tirón para abaratar costes, política que a la postre resultaba muy cara. Los libros se estropeaban y amarilleaban en un almacén. Entre apenado y sarcástico me dijo: - “¡Qué locura esto de publicar una obra! ¡en qué hora! Y si a eso le sumamos que la gente cada vez lee menos. Pero algo tenemos que hacer …”-.


Otro salto en el tiempo: en 2012 coincidimos de nuevo en el VIII Congreso Estatal De Facultades De Trabajo Social en Jaén bajo el lema: “El Trabajo Social ante los desafíos de un mundo en cambio”. Yo acudí como coordinador de la revista Servicios Sociales y Política Social en una reunión de revistas científico-profesionales que juntó a los representantes de las revistas de aquella época. Ese fue el inicio del Bloque de revistas del área (nombre que me atribuyo) que reunía a revistas del ámbito profesional y del ámbito académico. Empresa tan ambiciosa como casi imposible por las diferencias que existían (y que existen) en los diferentes objetivos que persigue cada revista. Recuerdo que al acabar la reunión Manuel se acercó y cogiéndome por el hombro me dijo: - “Óscar, toda unión es buena, pero eso de publicar los artículos en inglés: ¡Si la gente no nos lee en castellano! Las revistas profesionales tenemos que ir a lo nuestro”-. Esa frase fue muy significativa para mí, y aún hoy no puedo estar más de acuerdo: "lo nuestro" en las revistas profesionales son las profesionales. No exclusivamente el vértice académico. Así lo había puesto de manifiesto el propio Manuel tiempo atrás en una entrevista de la revista Trabajo Social Hoy: - “no hay que perder de vista, y por ello surgió la revista, que lo importante es que las colegiadas y los colegiados participen en ella. Es fundamental reflexionar, escribir, y compartir aquello que estamos haciendo en el día a día”-.[1]


En 2013 nos vestimos de Naranja para decir: ¡hasta aquí! y manifestarnos en la sede del Ministerio de Sanidad[2]


En 2014 Manuel dejó de ser decano del Colegio de Madrid y después de eso tengo una sucesión de recuerdos inconexos: alguna fiesta de las terrazas de la antigua sede del Colegio de Madrid en Gran Vía o en la presentación del libro de Joaquín Santos: “El cuarto pilar”. Recuerdo la cara de Manuel (y la de todos) mirando atónitos cómo Teresa Zamanillo nos hacía a los presentes una coreografía teatralizada en su exposición. ¡Qué genial Teresa! Le recuerdo agradeciendo al personal del colegio o del Consejo cada vez que hacíamos un acto, cosa que por aquel entonces no era muy frecuente. Le recuerdo discutiendo en una Asamblea General sobre si el trabajo social era o no una disciplina. Un tema que levantaba ampollas y que Daniel Gil ha plasmado muy bien en su artículo del monográfico antes señalado: https://revistas.comillas.edu/index.php/miscelaneacomillas/article/view/18712


Luego llegó su enfermedad. Me puse en contacto con él en cuanto me enteré. En un mail de mayo de 2019 me decía con su habitual ironía: - “aunque hay cosas ya no volverán (entre otras cosas tuvieron q sacrificar el nervio facial, con lo cual tengo una estupenda parálisis facial), como tú dices, espero q todo vuelva a su ser”-. Durante aquel verano quien estaba investigando sobre la historia del emblema de la profesión era yo. Manuel fue quien me aconsejó que dirigiese mis esfuerzos en el Archivo General de la Administración. Las vueltas que da la vida. Todo ese proceso se cuenta en el Arte del Trabajo Social por lo que nada diré.


En mayo de 2020, con el libro recién estrenado. Mandé un correo a Manuel para agradecerle su ayuda. Él me respondió:


 

Hola Oscar, muchas gracias por tu correo. Yo sigo con mi tratamiento y mis ciclos de quimioterapia. Esto es una carrera, más bien un trekking largo, que con la Covid se complica bastante más. Pero seguimos en ello.

Me alegro mucho y mi enhorabuena por la publicación, y te agradezco que me menciones en la publicación. Eso habla de tu buen hacer. Se del esfuerzo que esto lleva y terminar el proyecto con la publicación. El título me parece sumamente sugerente. Trátate hacerme con la publicación, leerla y sobre todo, dado el tipo de obra, mirarla, observarla y remirarla. Igual puede ser para una de las asignaturas que imparto.

No quisiera terminar sin decirte que estoy a tu disposición. Disfruto con el Trabajo Social, con mi profesión y con mi campo de trabajo e investigación. En lo que creas que pueda ayudarte o colaborar, no dudes en decírmelo.

Que vaya todo bien con la publicación, que la disfrutes y sobre todo que el “público lector” disfrute con ella.


Un fuerte abrazo, Manuel


 


En el verano de 2020 recibí una llamada de Manuel. Hablamos largo y tendido. Me llamaba porque ya se había leído el libro:


-¡Pero bueno! ¡Me lo he devorado! ¡Qué sorpresa! Le comentaba a mi mujer el otro día: ¡Será ca…! ¡pero si está contando batallitas que ni yo sabía! En estos días tan raros me ha dado mucha alegría leer tu libro de verdad. Me ha desconectado de mi día a día. Desde luego que lo voy a recomendar para la universidad y a ver qué podemos hacer con él.


- ¡Manuel hazme una reseña!


-Claro que lo voy a hacer. Voy a escribir algo. Tengo pendiente retomar mis papeles y los de la universidad, pero tengo que ir poco a poco.


Cuando colgué el teléfono, conté a mis compañeras del Consejo la conversación. Habían sido días difíciles para mí y recibir los halagos de Manuel y saber que había sido una especie de balsa de aceite en su convalecencia me llenó de orgullo. Sus palabras fueron todo un regalo y no sería el último, aunque me temo que la reseña se le quedó en tareas pendientes como el resto de las cosas.


Falleció el 26 de julio de 2021: - “a los 52 años, después de llevar dos años luchando incansablemente frente a un cáncer. Desde el Departamento de Sociología y Trabajo Social y la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales queremos rendirle un sentido homenaje, por ser uno de los pilares del Trabajo Social en Comillas desde que entró a trabajar en la universidad hace 28 años, para hacer de la enseñanza del Trabajo Social el leitmotiv de su vida”[4]-.


Un año después de su fallecimiento, descubrí que había pedido varios ejemplares de El arte del trabajo social para la Universidad de Comillas y lo había metido en el plan de estudios como lectura recomendada ¡Qué grande Manuel!


¿Y después? se hicieron homenajes, se escribieron esquelas y a día de hoy el premio al mejor TFG del Colegio de Madrid lleva su nombre. Pero con el paso del tiempo todo eso se perderá y sólo quedará un nombre difuso como el del antiguo premio del Consejo General: Elisa Pérez de Ayala. Es algo por lo que pasaremos todos. Ambos lo sabíamos perfectamente porque lo último que queda, es la historia. Y de la historia se pasa al mito y del mito a la leyenda y ya entonces no queda nada nuestro.


¿Pero qué es la historia?


A través de la escritura conocemos la historia de las primeras civilizaciones. Y también a través de los dibujos de las cavernas de la prehistoria, o a través de los restos de personas primitivas cuyos cadáveres muestran huesos rotos que en vida soldaron. Prueba irrefutable del cuidado de los unos a los otros.


Incluso podemos remontarnos más en el tiempo: a la era de los dinosaurios, al Antropoceno, a la formación de la tierra, o de la galaxia y del universo. Gracias a la ciencia y a mentes brillantes como la de Stephen Hawking podemos plantearnos que había antes del tiempo:


incluso si antes del Big Bang hubiese habido algo, no lo podríamos utilizar para determinar lo que podría ocurrir después porque la predictibilidad se habría roto en la gran explosión (..) por ello deberíamos eliminarlos del modelo y admitir que la gran explosión fue el origen del tiempo, ello significa que preguntar: ¿quién estableció las condiciones para el big bang? No son cuestiones que la ciencia estudie[5].


Quizá esta cuestión ese es el resquicio por donde nacen las religiones, pero como decía, eso no es historia, o al menos no historia social, sino natural. Dice J.M Roberts que para definir la historia el propio sentido común acude en nuestra ayuda:


la Historia es la historia de la humanidad, de lo que se ha hecho, sufrido o disfrutado. Todos sabemos que los perros y los gatos no tienen historia, mientras que el ser humano si la tiene[6].


Tanto los libros de Manuel: El protagonismo de la organización colegial en el desarrollo del trabajo social en España como La historia del trabajo social a través de su literatura[7] como mis libros sobre trabajo social: El Arte del Trabajo Social y Diez Historias Asombrosas de Trabajadoras Sociales[8], no dejan de ser historias de la historia del trabajo social. Me gusta pensar por tanto, que estas obras son herederas de la visión que tenía Manuel Gil:


La Historia del Trabajo Social ante todo es una historia colectiva de construcción de una profesión, no de forma anónima, sino con sus protagonistas concretos en cada una de sus etapas. Pero también, en ella han participado muchos profesionales del Trabajo Social que, sin tener una posición relevante o de privilegio, han conseguido que esta profesión salga adelante. Y no sólo los profesionales del Trabajo Social han contribuido a esta institucionalización. Políticos, académicos, profesionales de las distintas disciplinas, los propios ciudadanos que en el día a día demandan los servicios de estos profesionales, han ido configurando el Trabajo Social. En muchos casos con su colaboración y apoyo y, en otros casos, desde la crítica, el debate y la interpelación continua han ido haciendo necesaria esta profesión.


Hacer una historia supone fundamentalmente contar un relato, que siempre supone una descripción ideológica y subjetiva de situación vivida, interpretada y/o reconstruida e incluso, últimamente, deconstruida. Pero para narrar y construir una historia se necesitan fuentes donde asentarla. Los relatos de vida de amplio grupo de profesionales del Trabajo Social representativos de cada uno de los distintos momentos históricos, el análisis de distinta y numerosa documentación de la organización profesional, revisas y congresos y, especialmente, la utilización de archivos personales[9]. –

Nada más que añadir Manuel. Esta es la historia nuestra historia, resumida en una entrada de blog. Os preguntaréis: ¿A quién le importa? Pues a mí. Ya que es mi propia historia, y ha tenido que venir Manuel Gil resplandeciente y vestido de Jedi para recordarme que todo ocurrió: Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…


¡Que la fuerza nos acompañe Manuel!







 

[1] Trabajo social hoy, nº 58 documentos.pdf [2] HASTA AQUÍ - Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid (comtrabajosocial.com) [3] El arte del Trabajo Social (Una iconografía de Óscar Cebolla Bueno) – Alejandro R.R Robledillo Escritor (alejandrorobledillo.com) [4] Fallece el profesor Manuel Gil Parejo (comillas.edu) [5] Brevísima historia del tiempo (2009) Sexta impresión. Pag 93-94 [6] Historia universal (2009). De los orígenes a las invasiones bárbaras pag 15-16 [7] La Historia Del Trabajo Social A Través De Su Literatura de Gil Parejo, Manuel / Pizarro Llorente, Henar 978-84-8468-188-5 (todostuslibros.com) [8] Diez historias asombrosas de trabajadoras sociales | Canal de lo Social [9] Gil Parejo, M. (2013). Algunas anotaciones para dialogar sobre la historia del trabajo social en España. Servicios Sociales y Política Social, 103, 135-153 Algunas anotaciones para dialogar sobre la historia del trabajo... (serviciossocialesypoliticasocial.com)

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