POLARIZADOS

Nuevo record marca España: somos desde marzo el país del mundo más polarizado. Polarizar consiste en orientar en dos direcciones contrapuestas y en política ocurre cuando la opinión pública se divide en dos bloques con ideas totalmente contrarias. Al parecer la polarización se extiende de forma global pero aquí no es nada nuevo: “españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón...” decía Machado en su poema.


Hemos pasado en estas dos primeras décadas del Siglo XXI de una polarización social y educativa, de la que hablaba Vincent Navarro (2005), a una la polarización política. Según el director Juan Miguel Becerra, director de SW Demoscopia, la distancia ideológica es mayor que nunca por dos motivos: el extremismo de las dos posturas (izquierda-derecha) asentadas en los nuevos partidos políticos y la cuestión territorial. Estamos apañaos.


Yo que pensaba que con la ruptura del bipartidismo se conseguiría la nueva regeneración política me quedo con la sensación de que todo es un poco: más de lo mismo y sin embargo

nada es igual.


El aumento de la polarización en la sociedad se siente en todas partes: amigos de toda la vida que ahora se miran como extraños, las conversaciones con la familia dejan de ser debates para convertirse en desencuentro y enfado. Los silencios en los trabajos por no liarla. La crispación se palpa en el ambiente. Las posturas más extremas parecen ganar la partida a la moderación y los discursos nacionalistas (nacionalismos de aquí y de allí) proliferan mientras el sentido común deja de ser común para ser minoritario.


Los malos son los otros


Vi un documental sobre la Guerra Civil Española narrado por sus protagonistas en los que un antiguo combatiente del bando nacional decía: -“en aquella época los del otro bando representaban poco menos que el diablo”. Esa es la esencia de la polarización: dejamos de ser vecinos, familia, amigos para convertirnos en podemitas, perroplautas, putos fachas, catalufos de mierda ect. Es el primer paso para pasar de ser compatriotas a enemigos.


Vivimos en la máxima de Sartre: “el infierno son los otros” . La mirada del otro (su forma de entender las cosas) es peligrosa si no se acepta como un igual, como un hermano. En caso contrario pasa como dijo otro filósofo existencialista y maestro Jedi: “el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro”.

(Maestro Joda. Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana).


Si partimos de esa premisa: los malos son los otros, entonces establezco a priori que yo y los míos son los buenos, entonces: ¿para qué buscar acuerdos o puntos en común con los malvados?


Es necesario escuchar al otro y tratar de comprender sus inquietudes para llegar a un punto intermedio de convivencia. Lo demás es mera confrontación y ya sabemos cuáles son las consecuencias: guerras civiles, revoluciones, dictaduras, imperios y supremacismo. Hoy todos los caminos no llevan a Roma, llevan al Antropoceno.


Durante lo más negro del confinamiento, cuando comenzamos a salir de forma espontánea a las 20.00 horas para aplaudir por nuestros sanitarios, hubo un momento en el que pensé: - Quizá ante la adversidad volvamos a recuperar la fraternidad.- Pero luego todo se quedó en

sacar las banderitas y las vuvuzelas. Al cabo de unos días primaba nuestra naturaleza picaresca: la mascarilla puesta en la frente y a pensar cómo me salto el confinamiento sin que me pillen.


El Doctor César Carballo me dijo al respecto: “eso es muy complicado. Necesitas una catástrofe o una guerra en la que se ponga a toda la población entre la espada y la pared para conseguir esas cotas de solidaridad”. Tiene razón. Hay un capítulo que escribe mi paisano Antonio Pampliega en el libro: Siria. La Primavera Maldita (VVAA. 2015. Libros.com) dónde relata que en lo más crudo de la guerra las gentes de un barrio que cuidan de los pacientes de un manicomio abandonado en Dar A-Jaza. Lástima que la humanidad solo reconozcamos al prójimo en los tiempos de máximo infortunio.


La Ideología es un invento humano, una elección personal. Entonces: ¿Puede una invención estar por encima quienes la crearon? ¿Cómo podemos parar esta polarización?


Breve análisis de las causas de la polarización: protagonistas de la peli

Analizando a los protagonistas de esta película me vienen a la mente estas preguntas:


  1. Los partidos políticos: no recuerdo un odio tan grande como el que existe hoy hacia determina dos líderes políticos. Yo que soy más viejo que el hilo negro recuerdo que viví en una España en la que a las elecciones generales se prese ntaban muchísimos partidos políticos: desde el Partido Comunista a la Falange. Existían, pero no les votaba ni Dios (ni Lenin). Fraga se comió el retorno de Carrillo y del comunismo y Carrillo la monarquía parlamentaria. Cuando Fraga murió, Carrillo dijo: “fue un hombre de talento con capacidad para adaptarse”. A pesar de las diferencias ideológicas que les separaban supieron reconocerse el uno al otro, como iguales. ¿Saben adaptarse los políticos actuales a lo que necesita su país o son parte de la confrontación?

  2. Los medios de comunicación: a principios de año la incertidumbre y la inestabilidad sacudieron América Latina: disturbios y toque de queda en Chile, revueltas en Ecuador y sobre todo: Venezuela ¿Qué ha pasado con Venezuela? Luego el independentismo copó todos los telediarios. No había día sin Torra y compañía: ¿Han dejado de ser independentistas? Hoy no existe más que el C OVID. La polarización y las posturas ideológicas en los medios de comunicación son evidentes. No veo al ABC dando suplementos de la vida de Echenique, ni al Diario.es haciendo un especial sobre los logros de Mariano Rajoy. Ahora bien: en el mundo pasan muchas cosas, pero sale lo que decide el editor jefe: ¿están los medios de comunicación haciendo bien su trabajo o son parte del problema 7 ? ¿Existen medios imparciales?

  3. La sociedad de cuñaos: en España todo el mundo sabe de fútbol y de toros, y de epidemias, y de física cuántica, y de comunicación y de política 8 . Hablar es gratis, pero mentir o difamar sale caro: ¿fomentas con bulos o noticias falsas las redes sociales? ¿echas leña al fuego? ¿Sigues a personas educadas que no son de tu ideología? ¿lees varios medios aunque sean de su sesgo contrario para evitar la desinformación? ¿eres cuñao? ¿desprecias a otras personas por su ideología? ¿fomentas la polarización?


Cómo parar la polarización

¿Y yo qué se?


¿Empatía, respeto y dialogo? ¿Qué hace falta para dialogar? «Para dialogar, preguntad primero; después..., escuchad» decía Machado que más que poeta en esta entrada parece analista político.


Escuchad. Cuando era pequeño y no queríamos escuchar a alguien decíamos: habla chucho que no te escucho. Hoy nos hacemos lo mismo, pero en este tono: “tú habla, perro, que me importa una mierda lo que digas”. Debemos escuchar lo que dice el contrario: “vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo” (Margaret Thatcher).


Cuando dos partes están enfrentadas en posturas opuestas se utiliza la mediación como fórmula de solución de conflictos. Se me ocurre un buen mediador: Gila.





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